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Somos un pequeño grupo de personas que, durante la primavera del 2004, concretamos un proyecto de Organización No Gubernamental para el Desarrollo, HESED PERU, con

Humanidad
Educación
Solidaridad
Esperanza
Desarrollo

aplicado hacia una región del mundo donde imperan las necesidades básicas de desarrollo para el ser humano como es la Selva Amazónica de PERÚ.

¿Qué queremos expresar con el nombre que hemos dado a nuestra Organización?

 

Por supuesto, no se trata de un título ni de una palabra escogida al azar o fruto de una preferencia estética.

 

El nombre expresa el ser y la misión de la persona, al menos en ciertas culturas, como la hebrea. Su elección no obedece a gustos o a tradición hereditaria. El nombre marca y expresa que determinada persona (o Asociación en nuestro caso) tiene un quehacer, una misión, que brota de su mismo ser.

 

«Hesed» es una palabra hebrea, que se traduce como «Misericordia». Pero, en su sentido bíblico, «misericordia» es algo bastante distinto, o al menos abarca más aspectos, de lo que normalmente expresamos en nuestra lengua (compasión, lástima, condolerse…). No se entiende a partir de los sentimientos; no es una compasión de espectador ni tampoco misericordia selectiva paternalista; se entiende desde la fidelidad de Dios a los hombres y a la alianza establecida con ellos. De forma que misericordia y actuar misericordiosamente significa actuar con fidelidad a los hombres y al pacto que ha sido rubricado.

  

La misericordia es, pues, fidelidad a una persona y a un proyecto aceptado como único medio de lograr los fines: ser pueblo, felicidad, justicia. Sí, la misericordia no suple ni anula el actuar en justicia, sino que es precisamente el camino para lograr una sociedad justa. La misericordia lleva la justicia a su plenitud. La misericordia es compromiso sin reservas para alcanzar un mundo verdaderamente humano, justo y fraterno.

 

Por otra parte, la misericordia divina es universal: toda la creación y particularmente toda persona es amada por Dios. Este amor funda, recrea, dignifica, salva.

 

La misericordia no es determinada por los sentimientos de uno mismo, sino por la situación del otro. Misericordia es «miser-cordis», es poner el corazón (lo más profundo y personal) en la miseria, en el pobre, en la situación des-humanizada. Es una acción o una reacción ante el sufrimiento ajeno, que llega a lo más profundo de uno mismo y motiva esa acción amorosa y liberadora. «La misericordia es la respuesta agradecida de todo el hombre, de toda la comunidad, en la medida en que ella se vuelve hacia aquél o aquellos que están necesitados de misericordia y muestra su solidaridad con ellos poniendo a su disposición los carismas o dones personales, sociales, comunitarios y materiales de que dispone» (H.H. Esser).

 

La misericordia de Dios, amorosa y gratuita, se nos ha hecho cercana y carne nuestra en Jesús. Es ella la que definió su vida y su misión, y también la que le llevó a entregar su vida. Ese fue su camino y, de la misma forma, nuestra proximidad misericordiosa a los necesitados y a los pobres manifiesta la verdad de nuestro amor a Él. No hay otro camino: el amor a Dios pasa por el amor misericordioso, por nuestra solidaridad con los pobres.

 

La actitud misericordiosa está revelada en la parábola del samaritano: el extranjero que contempla y ve al caído, y que se siente responsable de su suerte. Bajarse de la cabalgadura, o decidirse a dejar la propia seguridad, es la primera tarea de la misericordia. Como alejarse y dar rodeo, taparse los ojos, es endurecer el corazón. Bajar, curar, cuidar, compartir, acercarse, comprometerse son tareas misericordiosas en las que vivimos y manifestamos el amor a Jesús.

 

Toda persona es proyecto, ser en construcción. El ser humano es el que interioriza en su corazón el sufrimiento, que se hace parte de él y se convierte en principio de su actuación. Todos estamos llamados a crecer, sobre todo en el amor misericordioso, en la búsqueda de la justicia, en la construcción de una sociedad más solidaria y fraterna, de una humanidad sin barreras, donde nadie sea extraño. Pues todos formamos parte de la misma historia, del mismo pueblo con el que Dios se ha comprometido y realizado la alianza.

 

 

¿Por qué hemos elegido este nombre, HESED, para nuestra Asociación?. Sencillamente porque es la palabra que expresa lo que ella quiere ser: un corazón que escucha y se enternece por la situación de sufrimiento e injusticia de muchos de nuestros hermanos, y se decide comprometidamente en una acción solidaria por lograr un mundo más justo y fraterno. [Juan Oliver en la Revista de la ONG Hesed Perú núm 0]

 

 

OBJETIVOS

 

 

Esta ONGD pretende canalizar el flujo económico y asistencial de toda índole que podamos captar, en aras de la promoción humana de las gentes de la selva amazónica peruana, potenciando sus medios de vida a nivel social, sanitario y educativo, en un clima de profundo respeto y solidaridad.

 

Mapa de Perú donde se señala la situación de las ciudades centro de las áreas a las que va nuestra ayuda. 

A DÓNDE VA NUESTRA AYUDA

 

La ayuda económica y asistencial va destinada a la región de la selva amazónica del Perú, concretamente los Departamentos de Loreto y Junín, al nordeste del Perú, provincias de Requena, Ucayali y Satipo, 160.000 km2, y 300.000 habitantes (superficie similar a Andalucía y menos de la mitad de los habitantes de Valencia ciudad).

 

El índice de pobreza es del 66,3%, con población mestiza y comunidades nativas, de las etnias: panos, cunibos, shipibos, cashibos, capanahuas, ashaningas, anueshas, nomashinengas, cocamas, remos y mayorumas.

 

La mayor parte de la población vive en poblados aislados, y el único medio de comunicación son las lanchas y canoas a través del río, lo que en la práctica significa que los accesos a los recursos sanitarios, educativos, y productivos sea muy difícil.

 

 

¿POR QUÉ LA SELVA PERUANA Y NO OTRO CUALQUIER LUGAR?

 

HESED PERÚ se gestó en un grupo de seglares y religiosos franciscanos que solían reunirse en Valencia cada quince días. En este grupo surgió el deseo y la necesidad de colaborar en alguna tarea humanitaria que fuese expresión del compromiso cristiano de todos ellos.

 

Es conocido que la Orden Franciscana tiene un compromiso con la selva peruana desde, prácticamente, la llegada de los españoles a tierras peruanas. Ya en el siglo XVI grupos de misioneros franciscanos surcaron los ríos de la Selva Amazónica entablando contacto con las tribus autóctonas. Estos comienzos no fueron, en absoluto, fáciles: enfermedades, revueltas indígenas, problemas políticos con las metrópolis y otros avatares tejen una página hermosa de la historia de las misiones franciscanas. Así uno de los estudiosos de la historia de la amazonía peruana dice:

 

 

«Los franciscanos eran los grandes exploradores de la Amazonía. Avencio Villarejo dice que sus exploraciones se extendían por ríos innavegables, caudalosos y arrebatadores, por tierras sumamente abruptas entre numerosísimas tribus aguerridas. Escribieron muchos informes y el Padre Sobreviela, en 1790, hizo un mapa de la cuenca del Huallaga y Ucayali. Aunque sufrieron varias interrupciones en su trabajo, mostraron una gran valentía en arriesgar sus vidas por sus ideales religiosos.»

 

El trabajo de los franciscanos en aquellas tierras ha continuado a través del tiempo y la presencia de frailes de la Provincia Franciscana de Valencia, Aragón y Baleares ha sido patente en esta aventura evangélica. Numerosos religiosos de nuestra Provincia o con origen en nuestro territorio fueron evangelizadores allí. Entre ellos podrían destacarse a Nicolás Giner y a Manuel Navarro, cofundadores de algunas de las ciudades de la amazonía peruana.

 

La presencia y el compromiso de la Provincia se hará más patente con la creación de los Vicariatos de Requena y San Ramón, en el año 1957. Será a partir de esta fecha, mucho más cercana a nosotros, cuando un nutrido número de hermanos realice su labor en aquellas tierras. En estos años se incorporaron a los nuevos vicariatos Severino González (recordado en Contamana por sus dotes espirituales y por sus conocimientos médicos), José Ramón Palací (cuya labor misionera se realiza en Orellana) y Jesús Carballo (su misión se realiza principalmente en Requena). Otros religiosos se incorporarían años más tarde como son: Joaquín Ferrer (se encuentra en Mazamari, Mauricio Muñoz (en la actualidad está en la Provincia), Faustino Zapico (en Contamana) y Antonio Soriano (en Jenaro Herrera).

 

También cabe destacar que desde hace unos años, otros religiosos han acompañado o sustituido temporalmente, aprovechando los periodos de vacaciones, a los misioneros allí residentes. Junto a esta asistencia temporal de los religiosos también ha sido notable el número de seglares que han dedicado parte de sus vacaciones, o tiempos más prolongados, para colaborar con la tarea de los misioneros, concretamente en los colegios de Mazamari, Orellana y Contamana.

 

En Marzo de 2004, fue nombrado Obispo Titular del Vicariato Apostólico de Requena (Perú)  Fray Juan Oliver Climent, franciscano y natural de Carcaixent (Valencia), es uno de los principales promotores de esta organización.

 

 

UNA LLAMADA A LA SOLIDARIDAD

 

Desde HESED PERÚ hacemos a las personas, empresas y organismos públicos una llamada a la solidaridad como único camino hacia una sociedad más justa y fraterna, donde la pobreza, el analfabetismo, la insalubridad, la precariedad, la falta de infraestructuras, etc…que conllevan al sufrimiento e injusticia en las que se desenvuelven, no sean obstáculo en el desarrollo como personas humanas.

 

 

Nota legal

 

Asociación ONG HESED PERÚ. Partida de Calciners, 147. 46740 Carcaixent (Valencia)
Dirección Postal: Apartado de Correos 203.- 46740 Carcaixent (Valencia)
e-mail: info@hesedperu.org
Teléfono: 692 331 440NIF G97447288

 

Inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones: Grupo 1º, Sección 1ª, Número Nacional 172.069 en fecha 17 de junio 2004. Ministerio del Interior.

 

 

Directivos

 

Desde su fundación, en febrero de 2004, la ONGD Hesed Perú está llevando a cabo diversos proyectos en la selva amazónica peruana, concretamente en los Vicariatos de Requena y de San Ramón; fundamentalmente en el ámbito educativo y sanitario.

 

Acta fundacional, de 12/02/2004, fija la sede en Valencia, Plaza San Lorenzo 2-2º CP 46003

 

 

Primer presidente

 

Fernando Hueso Iranzo fue el primer Presidente de la ONG. En esa primera Junta Directiva estaban:

 

Vicepresidenta: Teresa Oliver Climent
Secretario: Carmen Cuesta Amad
Tesorera: María Oliver Climent
Vocales:Juan Carlos Moya Ovejero.
Vocales: Ángel Garcia Casado
Vocal: Edmon Blasco Rovira
Vocal José Pascual Torró

 

En la Primera Asamblea general ordinaria de Hesed Perú, celebrada el 25/03/2006 fue nombrado secretario Edmon Blasco Rovira por dimisión de Carmen Cuesta.

 

Asamblea General Extraordinaria 17/11/2005 se reunió para modificacar el domicilio de la sede de la ONGD, estableciéndose en Carcaixent, Partida dels  Calciners 147 CP 46740

 

 

Segundo presidente

 

Teresa Oliver Climent, seguna Presidente. Fue elegida el 31 de mar 2007, en la Segunda Asamblea General ordinaria. De esa Asamblea se eligió la siguiente Junta Directiva:

 

Vicepresidente: Juan Carlos Moya
Secretario: Edmon Blasco Rovira
Tesorera: María Oliver
Vocal: Fernando Hueso Iranzo.
Vocal: Juan Ferrer Taléns

 

La Tercera Asamblea general ordinaria se tuvo el 23/05/2008
La Cuarta Asamblea general ordinaria, el 08/05/2009

dule Advanced settings.

Nuestra ONG se gesta en un grupo de seglares y religiosos franciscanos que suelen reunirse en Valencia cada quince días. En  este grupo surgió el deseo y la necesidad de colaborar en alguna tarea humanitaria que fuese expresión del compromiso cristiano de todos ellos.

 

Es conocido que la Orden franciscana tiene un compromiso con la selva peruana prácticamente desde la llegada de los españoles a tierras peruanas. El trabajo de los franciscanos ha continuado en aquellas tierras a través del tiempo. Numerosos religiosos originarios de esta zona mantienen su presencia allí, especialmente a partir del 1958 con la creación de los Vicariatos de Requena y San Ramón.

 

También ha sido notable la presencia de numerosos laicos que han dedicado parte de sus vacaciones, o tiempos más prolongados, para trabajar en diversos proyectos, tales como los colegios de Mazamari, Orellana o Contamana, y la ayuda en diversos proyectos en Requena (talleres de carpintería y alfarería, escuela de magisterio).

 

El contacto con esa realidad ha hecho que nuestra mirada se dirija hacia la selva peruana.

 

Queremos ser cauce de la solidaridad y fraternidad con aquellos pueblos para que la promoción humana de sus gentes sea una realidad en todo lo que esté a nuestro alcance.

 

Pretendemos también aprender de aquella gente a mirar la realidad de nuestro mundo con un poco más de realismo.

Las zonas de actuación de nuestra cooperación están ubicadas en Departamentos deprimidos y desatendidos. No obstante, la realidad de la población a la que nos dirigimos, todavía es más precaria de lo que señalan los informes oficiales. Las ciudades son de fundación muy reciente; la mayor parte de sus habitantes viven en poblados, alejados unos de otros, con escasa o nula relación entre ellos, ya que en la Selva baja el único medio de comunicación es a través del río.

 

Esas comunidades permanecen cerradas a los recursos sanitarios y educativos; los trabajos son primitivos y rudimentarios, dedicándose fundamentalmente a la pesca y a la agricultura de subsistencia. Uno no se muere de hambre, pero no tiene dinero ni para comprarse una aspirina o un ladrillo. Carecen de agua potable y de alumbrado eléctrico. Los servicios sanitarios son inexistentes. Ello hace que tengan frecuentes enfermedades infecciosas, que suele producir la muerte, dada la imposibilidad de recibir el tratamiento específico.

 

Las condiciones climatológicas son también bastante adversas, con abundantes lluvias entre diciembre y abril, que suelen producir inundaciones. Eso condiciona extraordinariamente la agricultura y las zonas de habitabilidad, reducidas sólo a las zonas no inundables.

 

Los proyectos de la Asociación Hesed Perú se dirigen a personas que viven en durísimas condiciones de vida, con escasos recursos económicos y en una situación de desigualdad de acceso a derechos y deberes.

 

 

ACERCÁNDONOS A LA REALIDAD DEL PERÚ.

 

Perú es un país que en su difícil geografía alberga muchas potencialidades, tanto en recursos naturales como en capital físico -fábricas, maquinaria, infraestructura productiva- y capital financiero. Pero sobre todo, cuenta con personas con talentos y atributos que conforman la dotación de su capital humano. Sin embargo, todos estos recursos se encuentran desigualmente distribuidos en el territorio y son insuficientemente utilizados. Esto trae como resultado que más de la mitad de la población viva en situación de pobreza, que exista un contingente creciente de desempleados y subocupados y que los procesos de producción sean muy débiles.

 

Cuando se revisa la historia económica y social del Perú, se constata la variabilidad de los enfoques económicos y las inestabilidades políticas en las que se ha debatido. Por si fuera poco, Perú padece una restricción externa considerable según la cual cada peruano nace debiendo mil dólares y la cuarta o quinta parte de la recaudación fiscal anual deben pagar una deuda que se renueva indefinidamente.

 

Frente a esta situación, ni el Estado ni el mercado han actuado con eficiencia como para adquirir la fortaleza que resuelva estos problemas. Los efectos de la evolución económica en la política fueron determinantes, pues no permitieron el establecimiento de un sistema político estable, capaz de desarrollar una democracia sólida y duradera. A su vez, la inestabilidad política condicionó la evolución económica, generando una retroalimentación de problemas. A pesar de estos contrastes, el índice de Desarrollo Humano (IDH) se duplicó entre los años 1940 y 2000. En este lapso, la esperanza de vida y el alfabetismo se duplicaron, la matriculación secundaria se incrementó trece veces y el ingreso familiar per cápita se duplicó, siendo que en la actualidad es apenas superior a la mitad de lo que fue hace treinta años.

 

Perú está situado en la parte centro occidental de América del Sur, limitando por el norte con Ecuador y Colombia, al este con Brasil y Bolivia, por el sur con Chile y por el oeste con el Océano Pacífico. Es el tercer país de América del Sur en tamaño con una extensión total de 1.285.220 kilómetros cuadrados, que se dividen entre sus veinticuatro departamentos y la provincia constitucional del Callao; comparándolo con España, posee un área dos veces y media más grande. Tiene 26.624.582 habitantes (datos de julio de 1999), por lo que es el cuarto país más poblado de Sudamérica; la esperanza de vida, es de 69,7 años (66,6 años los hombres y 71,6 años las mujeres) y el índice de crecimiento de la población en 2000 fue de 1,7%, el cuarto más alto de toda Sudamérica.

 

La cordillera de los Andes atraviesa al país longitudinalmente de Sur a Norte, por lo que se encuentra dividido por tres regiones naturales: Costa, Sierra y Selva.

 

La Costa comprende sólo el 12% del territorio, pero contiene el 50% de la población. Cuenta con una agricultura de alta productividad y concentra no menos del 65% de la actividad industrial del país. Ello ha permitido el desarrollo de ciudades dinámicas, la más importante de las cuales es el conjunto metropolitano de Lima-Callao, que contiene el 45% de la población urbana y el 27% de la población total del país.

 

La Sierra abarca el 28% del territorio y constituye el 39% de la población; es una región natural de relieve muy accidentado por la Cordillera de los Andes. Influye sobre la vida de la mayor parte de la población peruana, al ser fuente del agua de consumo y de la mayoría de los recursos mineros y energéticos hidroeléctricos disponibles. Asimismo, la región concentra la mayor superficie de pastos naturales del país y sustenta casi el 90% de la ganadería nacional. No obstante su importancia, la sierra ha sido paradójicamente una de las regiones más deprimidas y desatendidas del país, no ha atraído inversiones públicas debido a la limitación de los mercados, a la infraestructura inadecuada (carreteras, electricidad y agua) y a los elevados costos de producción. En consecuencia, las poblaciones andinas, han emigrado a las ciudades y valles costeros y a la Selva Alta, con una pérdida constante de población (en 1940 albergaba el 65% de la población del país).

 

La Selva comprende el 60% del territorio: 13% en la Selva Alta y 87% en la Selva Baja o llanura amazónica, y alberga el 11 % de la población. Está ubicada al este de los Andes y comprende desde los niveles inferiores de esta Cordillera hasta los bajos amazónicos, limitando con el Ecuador, Colombia, Brasil y Bolivia. Los ríos que bajan de los flancos orientales desaguan en el río Amazonas y sus afluentes. Se encuentra cubierta por bosques naturales, debido a lo cual, los ríos son los principales medios de comunicación y transporte.

 

El rápido proceso de ocupación en la Selva comenzó en el siglo XIX, cuando la industria moderna y la expansión del mercado mundial permitió a los pobladores explotar lucrativamente los productos que contienen estos bosques. Entre 1862 y 1918 se extrajeron grandes cantidades de caucho, hasta que la competencia de las plantaciones asiáticas de caucho detuvieron el crecimiento de las plantaciones sudamericanas. En 1918 se inició la extracción y exportación de maderas, posteriormente la de pieles, cueros, animales exóticos, petróleo y abonos. Todas estas actividades, definen una economía de exportación ligada fundamentalmente a los mercados exteriores, en los que priman fundamentalmente los intereses económicos. Por ello, desde la década de 1940, estas exportaciones han sufrido un declive constante, que estadísticamente se traduce por una disminución de la población, la cual ha emigrado y sigue emigrando a las ciudades de la costa en búsqueda de trabajo y de mayor acceso a los servicios.

 

El área de actuación de la Asociación HESED está comprendida dentro de la Selva Baja y Alta en los Departamentos de Loreto y Junin (Provincias de Requena, Ucayali y Satipo), con una superficie de 160.000 kilómetros cuadrados y alrededor de 300.000 habitantes. Dentro de una población, predominantemente mestiza, se encuentran comunidades nativas, pertenecientes a distintos grupos etnolingüísticos: panos, cunibos, shipibos, cashibos, capanahuas, ashaningas, anueshas, nomashinengas, cocamas, remos y mayorumas.

 

Según los datos ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadística y de Informática (2002), los niveles de pobreza en los Departamentos de Loreto y de Junin son del 66,3%, lo cual nos indica que es una de las zonas más desfavorecidas del país (el nivel de pobreza en Lima es del 35,8%). Igualmente, las citadas fuentes refieren que el número de hospitales en el Departamento de Loreto es, únicamente, de 4 y en el Departamento de Junin de 12; cubriéndose la escasa asistencia sanitaria, principalmente, a través de centros o puestos de salud, en los que, el equipamiento material y humano es insuficiente.

 

Como podemos observar, las zonas de actuación de nuestra cooperación, están ubicadas en Departamentos deprimidos y desatendidos; no obstante, la realidad de la población a la que nos dirigimos, todavía es más precaria de lo que señalan las estadísticas mencionadas con anterioridad. Es importante señalar, que el asentamiento en ciudades data de hace menos de 100 años (Requena, Orellana, Contamana, Mazamari, entre otras); la mayor parte de los habitantes viven en poblados, alejados unos de otros, con escasa o nula relación entre ellos, ya que en la Selva Baja el único medio de comunicación es a través del río.

 

Se trata por tanto, de comunidades cerradas en las que el acceso a los recursos sanitarios y educativos es dificultoso; asimismo, los trabajos son primitivos y rudimentarios, ya que, las nuevas tecnologías resultan inaccesibles, dedicándose fundamentalmente a la pesca y a la agricultura. Algunos poblados carecen de agua potable y de alumbrado eléctrico, siendo los servicios de saneamiento prácticamente inexistentes; como consecuencia, son muy frecuentes las enfermedades infecciosas, que suelen producir la muerte, dada la imposibilidad de recibir el tratamiento específico.
Por otro lado, las condiciones climatológicas son bastante adversas, con abundantes lluvias entre los meses de Diciembre y Abril, que suelen provocar inundaciones, llegando en algunas ocasiones a destruir poblados enteros, quedando la gente en una situación de total desprotección y desamparo, con pocas o ninguna ayuda por parte de la administración.

 

Podemos comprobar, que los proyectos de la Asociación HESED se dirigen a personas que viven en durísimas condiciones de vida, con escasos recursos económicos y en una situación de desigualdad de acceso a derechos y deberes.

 

 

LA CIUDAD DE REQUENA.

 

Capital de la provincia del mismo nombre esta ubicada en la confluencia del Tapiche con el Ucayali, esta ciudad fue antiguamente una de las ciudades más importantes de la amazonía, por sus centros educativos, es conocida con el apelativo de “Atenas del Ucayali”. Fue un sacerdote, el misionero franciscano Agustín López Pardo, el iniciador de la ciudad, y a instancias suyas, la prefectura de Loreto creó el pueblo de Requena, en homenaje a don Francisco de Requena y Herrera, para reemplazar al pueblo San Martín de Tapiche.  Don Francisco de Requena fue sin duda quien más aportó argumentos para la defensa de los derechos territoriales en la amazonía, y uno de los pioneros en el afán de proteger a sus pobladores los nativos. Fue fundada  en el año 1903.

 

 

EL VICARIATO DE REQUENA

 

Fue creado en 1957. Actualmente esta constituida por dos provincias políticas: Ucayali, cuya capital es Contamana y Requena  sede del Vicariato. Tiene una extensión aproximada  de 85,000 Km2 y cerca de 120.000 habitantes. Pastoralmente el Vicariato esta conformado por 8 parroquias; de las cuales  7 tienen Párroco residente, la otra es visitada temporalmente.

Se funda ONG HESED PERÚ el 12 de febrero de 2004. En esa fecha se aprueban los Estatutos que regirá el funcionamiento y se designan los integrantes de los Órganos provisionales de Gobierno y se decide solicitar la inscripción registral de la Asociación.

 

Eso queda muy bien, pero oculta un gran trabajo de reuniones, consultas, búsqueda de consejo… Quedan atrás  muchas reuniones para preparar los Estatutos. Y finalmente conseguir el reconocimiento por parte de la autoridad civil competente.

 

Nuestros Estatutos señalan:

 

 

Denominación (Art. 1º)

 

Se constituye la Asociación denominada ONG HESED PERÚ, que se acoge a lo dispuesto en la Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, reguladora del Derecho de Asociación, y al amparo de lo dispuesto en el artículo 22 de la Constitución Española, careciendo de ánimo de lucro.

 

 

Domicilio y ámbito de actuación (Art. 2º)

 

El domicilio de la Asociación se establece en Carcaixent (Valencia), Partida de Calciners, 147, apartado de correo 203, código postal 46740.

 

La Asociación realizará principalmente sus actividades en el ámbito territorial de PERÚ, en los Departamentos de Junín, Loreto y Ucayali.

 

 

Fines (Art. 4º)

 

Constituyen los fines de la Asociación.

 

 

  • Fomentar la solidaridad entre nuestro ámbito de actuación que es España y los Departamentos de Junín, Loreto y Ucayali en la República de Perú.
  • Canalizar toda la ayuda material y económica que nos llegue hacia las personas de ese país.
  • Realizar Proyectos de desarrollo en los departamentos de Junín, Loreto y Ucayali (Perú), pudiendo colaborar con organizaciones semejantes a la nuestra con las que estableceríamos los correspondientes acuerdos para tales fines

 

 

Actividades (Art. 5º)

 

Para el cumplimiento de estos fines se realizarán las siguientes actividades:

 

 

  • Actividades de concienciación: charlas informativas, mesas redondas, proyecciones, exposiciones.
  • Campañas de recogida de material: alimentos para adultos y niños, ropa y calzado, médico sanitario, escolar y juguetes, limpieza e higiene.
  • Venta de distintos productos con el fin de recaudar fondos para hacer llegar toda la ayuda a sus destinatarios
  • Campañas de recaudación de fondos.

 

 

Señala Mons Juan Oliver que las personas que habían ido a cooperar en Perú le hablaron de la conveniencia de disponer de una Asociación que pudiera ayudar a aquellas gentes de muchas necesidades y de recursos escasos.

 

Por todo ello, un grupo de personas que se suelen reunir los viernes en Valencia, en más de una ocasión señalaron que su vida no podía quedar encerrada en los estrechos límites de nuestros problemas y de nuestras comodidades. Nuestra formación necesita esta dimensión práctica y vital.

De ahí surgió el proyecto que se fue consolidando y tomando forma, hasta que se ha logrado la aprobación de la ONG HESED PERÚ.