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Colaboración con la ONGD «Visió sense froteres»

El pasado mes de septiembre (2007) estuvieron en Requena, cinco cooperantes de la ONGD VISIÓ SENSE FRONTERES (cuatro óptico-optometristas y una oftalmóloga), para realizar la segunda fase del proyecto de “Prevención de la ceguera en niños en edad escolar, formación de personal nativo en el área de salud visual y montaje de un taller de gafas”.

Un grupo de voluntarios de Hesed Perú y Visió Sense Fronteres (Susana, José Mª, María Mifsud, Mª Pilar, María Oliver y Joan), así como, las voluntarias de Requena (Tatiana, Karina, Ilia, Katia y Jessica), instruidos por los cooperantes de VSF, realizaban una primera selección mediante la toma de agudeza visual, además repartían las gafas graduadas y ayudaban en el montaje de las mismas.

Durante su estancia en Requena, atendieron aproximadamente a 2.200 personas, entregándoles gafas correctoras a quienes las necesitaban.

Algunas de las enfermedades y deficiencias visuales encontradas fueron: exoftalmia, glaucoma, edema corneal, estrabismos, entropión, blefaritis, conjuntivitis, ptosis, chalacio, maculopatía, distrofia corneal, pterigium, etc.

Por otra parte, los cooperantes de VISIÓ SENSE FRONTERES han dejado montado un taller de montaje de gafas, así como, un gabinete de refracción, todo ello junto con el material pertinente en perfectas condiciones, en el Policlínico Padre Nicolás Giner de Requena.

Como ya mencionamos, HESED PERÚ ha colaborado en la financiación del proyecto, aportando el 35% del total del presupuesto, y en el transporte de 12 cajas de material óptico a través del contenedor que enviamos el pasado mes de enero.

Queremos manifestar el agradecimiento de toda la población del Vicariato Apostólico de Requena, hacia todos y cada uno de los miembros de la ONGD VISIÓ SENSE FRONTERES y a todas las personas que voluntariamente han colaborado en la ejecución de este proyecto, especialmente a Elena Tomás (responsable de proyectos de Visió Sense Fronteres), al Hno. Juan Oliver (responsable de la contraparte en Perú) y a Fernando Aguilera (farmacéutico voluntario), que fueron resolviendo con mucha paciencia y buen humor, cada uno de los problemas que se les presentaron.