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Primer contenedor de material a Perú

El día 8 de Enero 2005 salió con destino a Lima ( Perú), nuestro primer envío de material, producto de la campaña de Navidad que semanas anteriores habíamos promocionado. La iniciamos con ilusión y cierta incertidumbre al ser la primera, y lo cierto es que nos vimos desbordados con la aportación y colaboración de docenas de personas conocidas unas y desconocidas otras, que contribuyeron al éxito de ésta expedición.

Un numeroso y voluntarioso grupo de gente, en un estupendo espíritu de colaboración, no solamente se ocupó de recoger variados y necesarios enseres de distintos lugares, fabricas, particulares, entidades, sino que durante varios domingos (otro día de la semana no era posible ), parte de ese grupo de personas, pertenecientes o no a la ONGD HESED, pero sí voluntariosos y simpatizantes, colaboraban en la selección y embalaje del material. Venían de Carcaixent, de Llosa de Ranes, de Alcudia de Carlet, de Canals, de Valencia…Y aunque la mayoría no se conocían entre sí, tenían un objetivo común que cumplieron plenamente. Unos suministraban las cajas vacías; otros seleccionaban el material según fuera ropa de hombre, de mujer, de niño…; medicinas, juguetes, material escolar, etc. Otros embalaban, precintaban, transportaban con destino al contenedor que tendría que salir al Perú una vez completado.

Nuestro pensamiento, y el de todos los que conocemos las penurias y necesidades de aquellas gentes a las que iban destinadas esas cajas, era… «¡Qué alegría se van a llevar cuando reciban todo esto!…. ¡Cómo lo necesitan y qué escasos están de estas ropas, de este calzado, de estas medicinas!…” . Y conociendo las necesidades de cada uno de los lugares a los que había que llegar, se repartían y rotulaban las cajas distribuyendo el material según sabíamos más necesario.

Había donaciones económicas de varios particulares, y en material desde Onil, Castalla, Chelva, Carcaixent, Valencia, Teruel, Alcira, Gilet, Turís, Gandía, Honrubia,etc. Provenían de las personas que sustituyen la frase “había que hacer algo”, por la de “voy a hacer algo” Era un trabajo laborioso, pero que todos hacíamos con ilusión, y a pesar de la larga y a veces pesada jornada de trabajo, comprobamos que nada cansa demasiado si se hace de buena voluntad, y afortunadamente hay mucha gente voluntariosa. Si el mundo marcha, a pesar de los pesares, es porque hay siempre un grupo numeroso de gente que piensa en los demás. Y pobre de la humanidad el día en que no sea así…

Sería bastante exhaustivo detallar las cajas y contenido de cada una de las que se enviaron, pero, en síntesis podemos decir, que debidamente rotuladas para su reparto desde Lima a la llegada del contenedor, y una vez repartidas, para lo cual pueden transcurrir un par de meses, llegarán al Vicariato de Requena 186 cajas, conteniendo:

  • 24 cajas con ropa de niño,
  • 28 ropa de mujer,
  • 14 ropa de hombre,
  • 7 ropa interior y de bebé,
  • 1 ropa de hospital,
  • 45 material escolar,
  • 21 con libros de texto,
  • 7 de zapatos,
  • 10 zapatillas deportivas,
  • 3 ropa de hogar,
  • 9 de juguetes,
  • 2 de libros de lectura,
  • 10 de medicamentos y
  • 5 de pañales.

En diferentes cantidades según necesidades, pero con material similar, llegarán

  • 90 cajas a Mazamari,
  • 50 a Orellana,
  • 50 a Contamana y
  • 17 a Lima.

Se han quedado almacenadas otras 107 cajas, además de unas 40 literas, sin enviar por falta de espacio en el contenedor, pero habíamos llegado al límite de su peso y espacio, y un nuevo contenedor debe de ir a tope por razones económicas. El envío supuso un desembolso de 2.300 euros, a los que hay que añadir los gastos de desaduanaje, de lo que se ocuparían en Lima, en estrecha colaboración con nosotros, los Padres Jesuitas, expertos en estos trámites burocráticos y que nos conseguirían un considerable y necesario ahorro económico. Después, traslado al convento de los Padres Franciscanos en Lima, en donde el infatigable Padre Severino González se encargará de la distribución a cada uno de los destinos. Experiencia y eficacia le sobra y dejarlo en sus manos, como en todas por las que pasa nuestro envío, es una garantía de seguridad. Hemos calculado un coste total de 7.000 €.

Carga del contenedor

Qué duda cabe que es un gran estímulo para seguir trabajando con esfuerzo e ilusión y que nuestras expectativas para próximos envíos y proyectos son bastante optimistas. Al principio nos parecía un sueño imposible, pero una vez más comprobamos que es intentando lo imposible como se realiza lo posible. Sabemos que no cambiaremos el mundo, pero estamos convencidos que el mundo es un buen sitio por el que vale la pena luchar.

Y afortunadamente no estamos solos. Hemos comprobado que podemos contar con la solidaridad de muchos desconocidos, entre ellos nuestros suscriptores, sin cuya aportación no hubiésemos podido cumplir nuestro objetivo, y a los que les damos las gracias. Todos ellos, y otros colaboradores, han aprendido sea cual sea su condición, que nadie es inútil en el mundo mientras pueda aliviar un poco de peso a sus semejantes.

Todas vuestras aportaciones, por pequeñas que sean, han sido valiosas, han sido muy bien invertidas, y ojalá que contásemos con muchas más, porque nuestros propósitos de ayuda no han hecho nada más que empezar, y os necesitamos.

Os informaremos periódicamente de nuestros proyectos y de nuestras realidades. Conociendo qué es lo que estamos haciendo, nos comprenderéis, y comprendiéndonos es muy probable vuestra valiosa colaboración en el futuro.

Ya hemos hecho nuestro primer envío, que era uno de nuestros sueños. Soñar es bonito;
verlo convertido en realidad, mucho más.

Ángel García Casado

Nota: nos han avisado que el 16 de marzo 2005 llegó el contenedor al puerto de Lima