La educación en el Vicariato Apostólico de Requena

En este número como en los sucesivos del año 2019 queremos dedicar unas páginas de nuestra revista Hesed-Perú a profundizar en un tema, tal como lo venimos realizando en estos últimos años. En esta ocasión hemos escogido la educación. La queremos tratar desde una perspectiva muy concreta, esto es, la realidad de las instituciones educativas que el Vicariato Apostólico de Requena dirige como titular. Deseamos que esta sección siga siendo un medio eficaz para reflexionar y nos ayude a conocer en profundidad una parte importante de la misión de nuestros hermanos.

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Escuela de Educación Especial CEBE Manos Unidas-Requena

En enero de 1989, Monseñor Víctor de la Peña Pérez, Obispo Vicario Apostólico de Requena, presentó un proyecto a la Organización española de Manos Unidas, solicitando la construcción de un edificio para la Rehabilitación de niños con deficiencias físicas de Requena.

En ese proyecto, encontramos la explicación y el origen de lo que ahora denominamos CEBE MANOS UNIDAS, transcribimos parte del mismo:

Hace ya doce años, viendo que en Requena había muchos niños con secuela de polio y que estaban en sus casas totalmente abandonados porque las familias no disponían de medios para mandarles a Lima, expuse a los Hermanos de San Juan de Dios esta situación y me admitieron cuatro niños cada año en su clínica de Lima. Hasta este año 1988, son ya casi cincuenta niños que han pasado uno o dos años en Lima. Al regresar a Requena estos niños no siguen ninguna rehabilitación quedando de nuevo prácticamente abandonados.

Y es desde esta realidad que cada año va aumentando, pues quedan bastantes niños con secuela de polio, que he pensado en esta casa de rehabilitación de los niños. Todos los niños están afectados en sus miembros inferiores y son en general bastante inteligentes, es por ello que entre la rehabilitación está pensada la sala de mecanografía para que al cumplir los 18 años puedan ocuparse bien sea en el concejo, bien en otras oficinas de los ministerios o colegios. Un puesto, en secretaría lo pueden desempeñar bien.

Los niños estarán en esta casa de rehabilitación de 4 á 6 horas cada día. A media mañana se les dará un suplemento alimenticio, hasta que consigamos una ayuda para ponerles comida todos los días. Una conveniente alimentación es básica para una buena rehabilitación ya que muchos de ellos están anémicos.

Así pues, se debe a la preocupación de Monseñor Víctor de la Peña Pérez la creación y las gestiones para su realización. En un principio por su preocupación de los niños que eran atendidos en la Clínica de San Juan de Dios de Lima y que, al regresar a Requena, no contaban con posibilidades para seguir su tratamiento.

Por medio de la Resolución Directoral N1 211, de Fecha 31 de Mayo de 1991, se crea oficialmente la Escuela de Educación Especial, que lleva el nombre de "MANOS UNIDAS", por ser esta Institución Española la que proporcionó los recursos económicos para la construcción e implementación del Local Escolar Casa de Rehabilitación, ubicado en la calle Mártires del Petróleo.

Inicialmente se abrió con 16 alumnos, siendo la primera Directora la Sra. Gladis Celis Tello, quien inició las labores educativas juntamente con tres docentes. En el año 1996 asume el cargo como Directora la Profesora María Helmi Vargas Ramírez hasta el año 2000, desde el 2001 hasta el 2016 la Dirección fe ocupada por a Profesora Maritza García Meza, y desde aquella fecha hasta la actualidad por la Profesora Rafaela Nascimento López.

Desde Julio del 2006 pasamos a trabajar en el Asilo de Ancianos, infraestructura moderna donde contamos con aulas bien implementadas gracias al apoyo incondicional del Hermano Juan Oliver Climent que nos concedió el local, por su constante preocupación en bienestar de los niños más desfavorecidos.

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El CEBE funciona en acción conjunta Ministerio de Educación y Vicariato Apostólico, atendemos alumnos con Discapacidad Intelectual, Discapacidad Auditiva, Discapacidad Motórica y Multidiscapacidad. Hace varios años asumimos este reto la de incluir alumnos a EBR y a CETPROS teniendo en cuenta que poco a poco van sumándose escuelas y maestros que van entendiendo y asimilando lo que es la Educación Inclusiva en nuestro país y provincias y junto al Servicio de Apoyo y Asesoramiento a las Necesidades Educativas Especiales (SAANEE) luchando por hacer realidad un mandato de ley amparado en la Normatividad y Reglamento de la Educación Especial, para que todas las Instituciones de Educación Básica Regular abran sus puertas a los alumnos con Necesidades Educativas Especiales. Mediante la Directiva 076- 2006- WMGP- DINEBE Aprobada con RD.-N1354-2006-ED de fecha 16 de mayo se aprueba la conversión de los Centros Educativos Especiales a Centros de Educación Básica Especial CEBE y el Equipo SAANEE con RD.N1 00494- 2007 GRL-DREL-UGEL

El CEBE MANOS UNIDAS acoge a un grupo de niños con deficiencias múltiples, que precisan de una atención personalizada. Aunque el número de alumnos ha disminuido (debido a la inclusión), las necesidades han aumentado. Se precisaría de un número mayor de docentes y de personal cualificado para la debida atención a los niños. La ejemplar dedicación y entrega de los profesores, y el buen ambiente que reina entre todos los profesionales, permiten lograr los objetivos que se persiguen, especialmente la atención de calidad a los niños más desfavorecidos de nuestro entorno.

Es obligado reseñar que, para la formación de las personas que trabajan en el CEBE, hemos contamos durante muchos años con la ayuda de voluntarios españoles que aportaron experiencia, conocimientos y técnicas para la mejor atención a los alumnos.

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Escuela de educación Básica especial “San Francisco” de Contamana

EL CEBE “SAN FRANCISCO DE ASÍS” es un Centro de Educación Básica Especial, situado en la ciudad de Contamana, para atender a niños y niñas con múltiples discapacidades. Se fundó en el año 1990, a iniciativa del hermano franciscano Fr. Faustino Zapico Ramos, impulsado por el obispo Víctor de la Peña, muy preocupado y comprometido con la educación, en este mismo tiempo también se fundó le Escuela DE  Especial en Requena.

Los inicios fueron duros y difíciles, el hermano Faustino juntamente con otros jóvenes fueron, de casa en casa, para ver la situación en la que vivían estos niños y niñas con discapacidad. Según cuentan testigos, se encontraron con un abandono total de estos niños y niñas, algunos vivían escondidos en sus casas e incluso maltratados y, por supuesto, excluidos de la sociedad.

Estos jóvenes contamaninos juntamente con el hermano Faustino fueron anotando, barrio por barrio, casa por casa, a niños y niñas con discapacidad; el número de personas era bastante, su situación inhumana e insostenible, esto fue lo que motivó al hermano Faustino a trabajar para conseguir un Centro Educativo Especial que albergara a los niños y niñas con discapacidades múltiples. El trabajo fue grande, pero la necesidad era aún mayor.

Se comenzó a diseñar el proyecto. Niños con discapacidad habían y bastantes, tuvieron  que conversar con los padres para que se comprometieran en llevar a sus hijos a la escuela. La misión franciscana contaba con un gran teatro, se estudió la posibilidad de convertirlo en centro educativo y así se hizo; otra tarea fundamental fue la de buscar personal adecuado para trabajar con los niños especiales, así como presentar a la UGEL (Unidad de Gestión Educativa Local) CONTAMANA la iniciativa de contar con un Centro Educativo de Educación Especial y presentarlo al Ministerio de Educación para que aprobase su creación.

Después de mucho insistir en hacer gestiones, la creación de la ESCUELA ESPECIAL “CEBE SAN  FRANCISCO” se concretó el 20 de agosto de 1997, comenzando a funcionar con 32 niños con múltiples discapacidades. La Resolución de creación llegó un año después(088- 31/03/1998).

La Escuela de Educación Especial fue un gran reto para el hermano Faustino Zapico Ramos, primer director de la escuela, educador de los profesores e impulsor de jóvenes que le apoyaron en llevar adelante este sueño que iba a hacer tanto bien a niños marginados en sus propias familias y excluidos de la sociedad.

El hermano Faustino llevó adelante con mucho tesón e intuición evangélica este proyecto, para ello, construyó una granja de gallinas y cerdos, para el sostén del comedor de los niños, pues la mayoría venían de familias muy pobres. Por ello, dar de comer, alimentar adecuadamente, tratar con cariño a los niños, enseñarles a que desarrollen sus capacidades fueron y, siguen siendo, misión fundamental en la Escuela. Para facilitar a los padres el que trajeran a sus hijos, se tuvo la iniciativa de ir a recogerles a sus propias casas, a pesar de las muchas dificultades para acceder a donde vivían, en su mayoría en zonas marginales de la ciudad.

Una vez aprobada la escuela, como hemos dicho con insistentes gestiones, la tarea de preparar educadores y docentes fue prioritaria. En aquel tiempo el Ministerio de educación no contaba con un programa para estas escuelas especiales, lo único que existía era para las escuelas regulares. Hubo que trabajar duro para enseñar al personal docente de la escuela y prepararles bien para que diera frutos en los niños, en los padres y en la sociedad.

Hoy, hablamos de inclusión, en aquellos momentos lo que se daba era la exclusión. La Escuela Especial ha realizado y realiza un trabajo de conversión en la mentalidad de los padres y de la gente en general, estos niños son personas como todos nosotros, tienen derecho a ser educados para vivir, realizarse como personas y ser felices.

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El CEBE en la actualidad

El 11 de marzo hemos iniciado un nuevo curso. Los profesores una semana antes han estado preparando el nuevo curso escolar 2019 con mucha creatividad, una de las características de la gente de la selva. Los niños y niñas han sido recibidos con alegría y sentido de familia. Traban un total de 23 personas: el director, cuatro docentes y el psicólogo que forman el equipo SAANEE, tres docentes el equipo de psicomotricidad, seis docentes en aula apoyados por tres auxiliares, cuatro administrativos y una cocinera.

Los niños con discapacidades diferentes son cincuenta y tres, cada uno de ellos necesita un acompañamiento personalizado en el que llegue a donde realmente pueda llegar, no basta la buena voluntad y el cariño, se necesita acertar con el tipo de estrategias y ejercicios en el que tanto el niño, como los padres y nosotros, percibamos su avance y logros. El principio conductor de nuestro centro es trabajar desde la realidad de cada niño, teniendo en cuenta su edad cronológica y su discapacidad, ofertando aquellas actividades y ejercicios que les hagan avanzar, sentirse contentos y felices.

Nuestros niños y niñas reciben una educación de calidad e inclusión. La inclusión es un gran reto, pues hay que preparar a los directores, docentes, alumnos y padres para que nuestros niños puedan recibir la acogida y aprendizaje al que toda persona tiene derecho. En nuestro centro reside el equipo SAANEE (servicio de apoyo y asesoramiento con necesidades educativas especiales) que es responsable de visitar, orientar y acompañar a los niños incluidos, así como a los docentes y a los padres. Trabajo que se ha iniciado hace unos años, pero que queda mucho por caminar aún.

Procuramos crear un ambiente de familia y de profesionalidad. Un ambiente de familia que favorezca las relaciones personales y el trabajo en equipo. Un ambiente profesional, aunque muchos no tienen estudios de educación especial, sí tienen años de experiencia de trabajo en el centro, éstos se constituyen en guías y orientadores para los que empiezan de nuevo. Los docentes que acuden a cursos o talleres de capacitación, luego en el centro, realizan su réplica con el fin de ponerse al día en todo lo referente a la educación especial.

 Siempre decimos que el tesoro de nuestro CEBE “San Francisco” son los niños y niñas que acuden, tal como reza el himno, “acéptame como soy, pues quiero ser como tú”, esto es derecho a tener una educación de calidad. En la actualidad tenemos otro reto, ¿qué hacer con aquellos que ya han cumplido sus veinte años? Hay una necesidad de ofertar una escuela taller donde puedan aprender un oficio o donde trabajen diferentes productos a empresas y comercios. Es una gran preocupación que estamos pensando y soñando para que se haga realidad, entendemos que en este proyecto habría que implicar a la Gerencia Subregional y a la Municipalidad.

La opción por los humildes y pequeños, entre otras, se concreta en nosotros los franciscanos que vivimos en Contamana, en “cuidar la fragilidad” de estos niños y “acompañarles”. ¡Qué hermosa misión nos dejaron nuestros hermanos como herencia!

Fr. José Luis Coll Esteve