La familia en nuestro tiempo

De la encíclica Amoris Laeticia

133. El amor de amistad unifica todos los aspectos de la vida matrimonial, y ayuda a los miembros de la familia a seguir adelante en todas las etapas. Por eso, los gestos que expresan ese amor deben ser constantemente cultivados, sin mezquindad, llenos de palabras generosas. En la familia «es necesario usar tres palabras. Quisiera repetirlo. Tres palabras: permiso, gracias, perdón. ¡Tres palabras clave!». «Cuando en una familia no se es entrometido y se pide “permiso”, cuando en una familia no se es egoísta y se aprende a decir “gracias”, y cuando en una familia uno se da cuenta que hizo algo malo y sabe pedir “perdón”, en esa familia hay paz y hay alegría». No seamos mezquinos en el uso de estas palabras, seamos generosos para repetirlas día a día, porque «algunos silencios pesan, a veces incluso en la familia, entre marido y mujer, entre padres e hijos, entre hermanos». En cambio, las palabras adecuadas, dichas en el momento justo, protegen y alimentan el amor día tras día.

134. Todo esto se realiza en un camino de permanente crecimiento. Esta forma tan particular de amor que es el matrimonio, está llamada a una constante maduración, porque hay que aplicarle siempre aquello que santo Tomás de Aquino decía de la caridad: «La caridad, en razón de su naturaleza, no tiene límite de aumento, ya que es una participación de la infinita caridad, que es el Espíritu Santo [...] Tampoco por parte del sujeto se le puede prefijar un límite, porque al crecer la caridad, sobrecrece también la capacidad para un aumento superior». San Pablo exhortaba con fuerza: «Que el Señor os haga progresar y sobreabundar en el amor de unos con otros» (1 Ts 3,12); y añade: «En cuanto al amor mutuo [...] os exhortamos, hermanos, a que sigáis progresando más y más» (1 Ts 4,9-10). Más y más.

135. No hacen bien algunas fantasías sobre un amor idílico y perfecto, privado así de todo estímulo para crecer. Una idea celestial del amor terreno olvida que lo mejor es lo que todavía no ha sido alcanzado, el vino madurado con el tiempo. Como recordaron los Obispos de Chile, «no existen las familias perfectas que nos propone la propaganda falaz y consumista. En ellas no pasan los años, no existe la enfermedad, el dolor ni la muerte [...] La propaganda consumista muestra una fantasía que nada tiene que ver con la realidad que deben afrontar, en el día a día, los jefes y jefas de hogar». Es más sano aceptar con realismo los límites, los desafíos o la imperfección, y escuchar el llamado a crecer juntos, a madurar el amor y a cultivar la solidez de la unión, pase lo que pase.

Diálogo

136. El diálogo es una forma privilegiada e indispensable de vivir, expresar y madurar el amor en la vida matrimonial y familiar. Pero supone un largo y esforzado aprendizaje. Varones y mujeres, adultos y jóvenes, tienen maneras distintas de comunicarse, usan un lenguaje diferente, se mueven con otros códigos. El modo de preguntar, la forma de responder, el tono utilizado, el momento y muchos factores más, pueden condicionar la comunicación. Además, siempre es necesario desarrollar algunas actitudes que son expresión de amor y hacen posible el diálogo auténtico.

137. Darse tiempo, tiempo de calidad, que consiste en escuchar con paciencia y atención, hasta que el otro haya expresado todo lo que necesitaba. Esto requiere la ascesis de no empezar a hablar antes del momento adecuado. En lugar de comenzar a dar opiniones o consejos, hay que asegurarse de haber escuchado todo lo que el otro necesita decir. Esto implica hacer un silencio interior para escuchar sin ruidos en el corazón o en la mente: despojarse de toda prisa, dejar a un lado las propias necesidades y urgencias, hacer espacio.

La familia, ámbito de diálogo y solidaridad en nuestras culturas

La familia en la que nacimos y la familia en la que ahora vivimos es esencialmente la misma, pero también diferente. La familia se transforma, entre todas las instituciones humanas. La familia es la que ha soportado más dificultades y está sobreviviendo a las situaciones críticas actuales.

Cada familia tiene derecho a vivir librementesu propia vida religiosa en el hogar, bajo la dirección de los padres, así como el derecho de profesar públicamente su fe y s propagarla, participa en los actos de culto en público y en los programas de instrucción religiosa libremente elegido, sin  sufrir ninguna discriminación (Carta de los derechos de la Familia, Art. 7).

“El matrimonio y la familia constituyen uno de los bienes más preciosos de la Humanidad, y la Iglesia quiere hacer sentir su voz y ofrecer su ayuda a todo aquel, que conociendo ya e valor de matrimonio y de la familia trata de verlo fielmente, A todo aquel que, en  medio de la incertidumbre o de la ansiedad busca la verdad y a todo aquel que se ve injustamente impedido para vivir con libertad el propio proyecto familiar” (FamiliarisConsortio Juan Pablo II, 1)

La experiencia histórica nos confirma que las teorías “antifamiliaristas” no han tenido éxito.  El  X Congreso internacional de la Familia decía: “La familia es el ámbito natural para que crezca y madure el ser humano de manera integral y totalizadora, el lugar de encuentro donde alcanza su plenitud la personalidad de cada persona en su doble vertiente individual y social.

La familia VUELVE a pesar de todas las ideologías. Con logros, luces, sombras, tareas y aprendizajes. Reconocemos un debate intenso entre los roles tradicionales y modernos.

La familia en nuestra sociedad con rasgos deshumanizadores ha se de ser el espacio acogedor en el que la personas se encuentre bien afectiva, antropológica, psicológica y espiritualmente. La sociedad ha ido asumiendo muchas funciones que eras propias de la familia en el campo educativo, sanitario, económico, de los enfermos, de los mayores…

Padres “interrogadores” NO. Padres “sermoneadores” NO. El arte de dialogar no es tarea fácil. ¿Cómo los padres pueden dialogar con los hijos?

Para la familia escuchar y comunicarse es el camino recomendable en su tarea hacia adentro y hacia fuera.

Actitudes urgentes para dialogar en la familia:

  1. Los padres tienen que comunicarse. Se confunde diálogo con monologo y la comunicación con la enseñanza. El silencio es un elemento esencial en los diálogos familiares. El diálogo es una interacción y para ello es necesario los silencios que posibiliten la participación de toda la familia.
  2. La capacidad de escucha. No los discursos llenos de exposiciones y opiniones, sin escuchar a los demás. Puede brotar la indiferencia por parte del interlocutor y perder la motivación de la conversación. En múltiples ocasiones los padres piensan que sus hijos no tienen nada que enseñarles y que no pueden cambiar en sus opiniones ni en su conducta. Escuchan poco. Los padres pueden llegar a creer que con un discurso pueden cambiar a una persona. Craso error en la educación.
  3. Deja hablar al otro. Mediante los diálogos padres e hijos se conocen. Expresan sus opiniones y la capacidad de verbalizar los sentimientos. Seguirá siendo esencial la convivencia familiar. Educa más la convivencia que la verbalización de los valores que se quieren transmitir. En los diálogos es fundamental la réplica. La predisposición para asumir el planteamiento del otro y admitir que no se puede coincidir en muchas cosas con el personal es una de las características básicas para que los diálogos sean fructíferos en la familia.

En una sociedad que vive revuelta en diversas formas de violencia, la familia necesita ser el ámbito ideal donde se promuevan la PAZ Y el BIEN.

Los VALORES esenciales que debe transmitir la familia son:

En vida familiar es una tarea urgente el diálogo y la solidaridad en la relación con los otros y la demás familias en nuestra sociedad para desarrollar los valores primordiales.

José Luis Parada, OFM

“¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?”(*)

Nuestra vida canta al igual que Brotes de Olivo el Salmo 115. Un regalo continuo y una presencia constante. Nos hemos sentido queridos, amados y cuidados. Y no sabemos aún bien, cómo restituir tanto como hemos recibido.

Merche, Fernando y sus hijos

Somos Merche y Fernando.

Y ya, dos en uno. Vida compartida, consagrada y amada por nuestro buen Padre. Un camino rico en el tiempo -juntos desde casi niños- y que con quince años nos fuimos descubriendo a la par que madurábamos y crecíamos. Novios, desde entonces, caminando en la fe. Una historia bendecida con el sacramento del matrimonio, amor que une y presencia Dios, desde hace dieciséis años ya.

Y en este camino, de la mano de nuestros hermanos menores, hemos descubierto otra vocación común, porque además, para mayor deuda con nuestro Padre, somos franciscanos seglares.
En mi mirada, siempre está el reflejo de la suya, y entre ambas, confiamos en un amor sin límite que nos invita a darnos hasta el extremo: está Él. Somos poca cosa, y lo poco que hacemos siempre es por su gracia. “Dios es, eso basta” (**)

Caminamos con sigilo, buscando restituir en las pequeñas briznas de la vida tanto bien como se nos ha dado. Un amor que nos ha sido bendecido con tres hijos, pero con la prueba de amor ante la vida y la muerte. Porque si de algo estamos seguros, es que el Señor nos dio, nos quitó y nos restituyó. Lloramos y sufrimos como solo puede hacerlo quien ve a sus hijos volar. Y el milagro se obró, y María se quedó. Es la mayor.
Un don de Dios, un milagro de vida, una sonrisa que nos habla cada día de la esperanza que Dios deposita en nosotros. Una historia de lucha y entrega, con pocas semanas entre nosotros, que su padrino hizo canción (https://youtu.be/qkpiA0VAjV8) (***)

Y después Fernando y Mateo llenaron de vida nuestro proyecto común, cuando ya pensábamos que era imposible recibir más, así es Dios. Un amor que no tiene medida, no puede comprenderse, solo se puede vivir.  Y en nuestra historia, un camino horadado por sufrimiento y amor, el más pequeño sanó y curó nuevas heridas, y por eso solo pudo llamarse así, Mateo. Porque fue y es don de Dios.

La vida te presenta un mundo que grita por curarse, que nos pide una presencia activa. Y por ello no comprendemos que otra manera puede haber de restituir el amor recibido, que amando. La misión nos llena por salir, y comprender que nuestros talentos son prestados, y que mucho se le pedirá a quién mucho se le dio. (https://youtu.be/5NsZD3SjlA0 (****)

Nuestros momentos más felices han sido entregando un  poquito de nuestra vida, y nos vuelca en educar a nuestros hijos en la fe, para que descubran a Dios, amen y sean felices. No queremos nada más para ellos, ni nada menos. Y permitidnos un secreto, los niños aprenden lo que ven. Si les amas, aprenden a amar. Si compartes, compartirán, y si descubren que tu felicidad nace de dar, y no de recibir, buscaran la sencillez del que tiene tan poco, que precisa solo de Él.

Por eso queremos compartir algunas iniciativas que nos han hecho muy felices, y agradecemos profundamente a HESED la oportunidad de realizarlas. Hemos descubierto la posibilidad de vivir la fiesta de los sacramentos de la iniciación cristiana con cierta coherencia. Un bautismo solidario, o una comunión solidaria. Dándole sentido al consumismo que nos barre casi hasta asfixiarnos, juntando la generosidad familiar con un objetivo que tiene coherencia con el sacramento del que nace.

Mateo no fue consciente de su bautismo, pero nuestra familia y amigos sí, porque les compartimos donde había llegado su generosidad. Pero con María fue mejor aún, porque no pudimos darle mejor catequesis, que la que nace de la experiencia al descubrir la felicidad del que da, y es feliz en la felicidad del hermano. Nos queda un paso más, que debemos descubrir juntos los cinco como familia, y es hacer vida el Evangelio y darnos nosotros mismos, darlo todo, incluso lo que necesitamos, para ganarlo todo, y en ese ganar, la vida plena.

Hace ahora dieciséis años, junto a nuestros amigos, familia y hermanos en la fe nos prometimos con nuestro buen Padre como testigo, un amor que soñamos desborde nuestra existencia y nos colme de felicidad en la eternidad.

“Y a partir de ahora,
donde tú vayas yo iré;
donde habites, habitaré;
tu pueblo será mi pueblo
y tu Dios será mi Dios”

Merche tiene 43 años, es psicóloga y orientadora en el Colegio San Antonio de Padua. Su vida gira en torno a su familia. Franciscana seglar, ha sido y es animadora de los grupos juveniles franciscanos desde que terminó sus estudios universitarios.

Fernando tiene 43 años, es médico anestesiólogo intensivista y franciscano seglar. Su vida es su familia. Ha colaborado como voluntario con Caritas desde joven, y fue cooperante en Bolivia en varias expediciones quirúrgicas en la ciudad de Trinidad.

Ambos comparten una historia de amor, en la que destacan el nacimiento de su primera hija, una gran prematura que con 28 semanas llegó al mundo y tras dos meses de lucha en la UCI neonatal sobrevivió sin secuela alguna. Después llegó Fernando, y tras él hace cuatro años Mateo, quien a los dos años tuvo una enfermedad gravísima de la que también se ha recuperado.

Su camino de fe nace en el Colegio Franciscano de San Antonio en Cáceres, iniciándose en los grupos Francesco, tras su recorrido universitario, y junto con más hermanos en la fe, erigieron una nueva fraternidad franciscana seglar, y llevan ya diez años como profesos, pasando de la vida al evangelio y del evangelio a la vida.

Paz y bien.

Notas

*. Salmo 115
**. "Sabiduría de un pobre", de Éloi Leclerc
***. "Linda Princesa", Juanma Yagüe
****. "No temas. (Si aún no lo ves)" Javier Olguín

Conversaciones con los laicos de Requena

Publicamos una entrevista que realizamos a diversos laicos comprometidos con la misión católica de Requena. Todos ellos son profesores y asumen diversas responsabilidades en la pastoral de la parroquia.

Comenzamos esta entrevista con la presentación de cada uno de los laicos:

Mercedes Silva Villacorta

Mercedes Silva Villacorta: es catequista y docente nombrada en el Colegio PALP (Padre Agustín López Pardo), en el área de comunicación, en convenio con el Estado y con el Vicariato Apostólico de Requena. Es catequista y coordinadora de catequesis.

Guillermo Manuel Peñaherrera Freyre

Guillermo Manuel Peñaherrera Freyre: es ingeniero de construcción civil y trabaja en el ámbito educativo pero trabaja en el sector administrativo de la educación, más concretamente en el departamento de infraestructuras. Lleva 35 años colaborando con la iglesia en diversos ministerios. Destaca una acción que califica de pequeña pero significativa: son un grupo que se llaman “fregadores” que, junto al obispo, todos los sábados limpian la catedral a partir de las 4.00 am.

Niliam

Niliam Jarith Paredes Sinarahua: docente en el PALP y catequista desde que recibió el sacramento de la confirmación y ha sido coordinadora de pastoral juvenil. En el año 2008 participó en un encuentro de jóvenes a nivel nacional.

Juan Luis Pacaya

Juan Luis Pacaya Silvano: es docente en primaria en el Colegio Anexo, que forma parte del Instituto superior pedagógico. Colabora en todo lo que el obispo le pide, no tiene ninguna encomienda particular pero está a disposición.

Delio Martín

Delio Martín Angulo Rodríguez: es docente en el PALP en primaria. Trabajó durante 8 años como profesor de religión en Educación Secundaria. Es coordinador de una de las capillas de la ciudad llamada Virgen de la Fe (en el barrio de Atenas), y forma parte del grupo de coordinadores que organizan las actividades religiosas de la parroquia.

Mirta Cloris Bustamante Márquez

Mirta Cloris Bustamante Márquez: es docente en el colegio PALP en educación básica alternativa. Es catequista desde hace muchos años en la capilla de San Juan de Requena.

Hace unos días hemos celebrado las fiestas patrias (28 de julio), y ha estado marcada por las protestas a nivel nacional ante la corrupción de algunos miembros del poder judicial. ¿Qué reflexión les merece esta situación?

Mercedes: esta situación me produce la reflexión del valor que le damos a nuestro voto. ¿Qué reflexión hacemos, a quién vamos a apoyar para que nuestros representantes sean personas decididas a trabajar, decididas a servir? Lo que estamos viviendo es una desconfianza grande hacia nuestros dirigentes. Lo que refleja tan solo es el egoísmo y querer acaparar todo para ellos.

Manuel: la corrupción de nuestros representantes políticos y judiciales tiene su origen en la situación que vive la familia. Si una familia no está bien organizada obtenemos como fruto lo que estamos viviendo en estos momentos. Vemos que la familia está muy deteriorada como institución en el Perú, por eso urge que haya una transformación en la familia, con valores. En definitiva, una familia cristiana. La conclusión es vivir en armonía.

Jarith: la corrupción está ligada a los jueces en este momento, pero ésta siempre ha existido: desde lo más mínimo, desde el alumno que miente a sus padres... Ahora se ve generalizada porque ha pasado por los medios de comunicación, pero hay mucha corrupción que no se ve y que está presente entre nosotros. Creo que la educación es básica para que una ciudad, una provincia, un país pueda llegar a superarse como personas.

Juan Luis: venimos celebrando el día de la patria y lo vivimos como una vergüenza nacional, incluso mundial. Vemos cómo se vende la justicia, vemos cómo el que es rico tiene la justicia a su favor. En un país pobre como Perú, olvidada la educación, el resultado es ese. A nuestros gobernantes no les interesa la educación sino llenarse los bolsillos, y es aquí donde nuestra iglesia debe ayudarnos a salir de este atolladero. Este año hemos celebrado las fiestas patrias no por amor a nuestros representantes, sino a nuestra tierra. Perú es un país riquísimo, con una gran diversidad de lenguas, razas, en fauna, flora... como para celebrarlo a lo grande. Siento mucho lo que pasa en este país.

Delio: este es uno de los hechos que me ha molestado mucho en estos últimos días. Tratamos de educar a nuestros niños en la escuela y los padres en sus casas. Pero cuando vemos la televisión y nos encontramos con estos hechos es indignante. Se supone que nuestros dirigentes judiciales son quienes deben salvaguardar la justicia y la equidad entre los ciudadanos, de manera particular con los más necesitados. El 28 de julio, como ciudadano peruano, me apenó mucho de celebrar una fiesta y pensar que las autoridades venden el futuro de los niños, el futuro de todos nosotros. ¿Cómo puedo pensar que cuando tenga un problema y denuncie voy a recibir la justicia que necesito?

Mirta: al hablar de corrupción no nos podemos fijar solo en los jueces, polémica en estos días muy apenada. Si hablamos de corrupción, la vemos en todos los sectores, y para mí, particularmente como formadora de niños y jóvenes, es un trabajo que debemos de dar como profesores en valores, inculcarles a nuestros estudiantes que si hemos tenido esa realidad de conocer personas corruptas, nosotros hemos de decirles que no sigan ese modelo, pues, ¿qué futuro tendrá nuestra nación? Hemos de buscar el desarrollo de nuestro pueblo a través de la equidad, de manera importante entre los más vulnerables.

Todos ustedes son docentes. La educación es una herramienta fundamental para el desarrollo de toda sociedad. ¿Qué valoración hacen de ella en la selva?

Mercedes: ha tenido un proceso o etapas: cuando éramos niños y adolescentes podíamos recurrir a diversos textos, hoy el estudiante ha de tener capacidad crítica, de análisis, que sea protagonista y se involucre en el aprendizaje. De este modo el docente es un mediador. Los estudiantes aspiran a aprobar con lo mínimo y los docentes buscan que sean competitivos. Todos nuestros alumnos buscan ser buenos profesionales, pero nosotros, como docentes también buscamos que sean buenas personas.

Manuel: hablo con trabajador administrativo, no tanto como docente. Cada país tiene su parte topográfica, que es diferente. Ahora estamos en la región Loreto de Perú, con una naturaleza diversa a otras regiones, pero el Estado está presente y, de una u otra manera, participa. Con las crecidas de los ríos se pierden un mínimo de tres meses de clase al curso. El Estado hace programas por los que hace participar a todos los profesores para la mejora de infraestructuras, y ese dinero a veces se emplea para otras cosas. En la zona de la sierra, hay niños que han de caminar horas con el frío. Por eso, hemos de buscar infraestructuras más adecuadas, y el Estado nos dice que busquemos lugares adecuados para instalarlas. Ser profesor es una vocación, pero también protestan mucho. Yo digo a algunos profesores: "sé libre y si vas a estar reclamando siempre es que no estás feliz, y por tanto deja tu trabajo".

Jarith: hay niños que son de diferentes familias, algunos están solos. Cuando uno va a un aula la realidad es muy diversa. En dos horas de religión a la semana detectamos niños agresivos y, por más de que se les corrija, no hay forma de educarlo porque la familia no está comprometida. Hay niños que vienen sin nada a la clase. Viendo todo eso, es poco lo que se hace. Algunos de ellos asimilan lo que se les enseña. Hay pocos docentes comprometidos con la educación. Con este sistema de horario de 7,30 hasta las 15,30, vemos tanto a los alumnos como a los profesores muy cansados. Hay niños que no comen, que no toman el desayuno y todo esto no ayuda para realizar la tarea docente.

Juan Luis: desde hace cinco años se viene evaluando el sistema educativo en Perú a través de unos exámenes a los alumnos. Desde que se iniciaron estos exámenes, no hemos dejado de ser los penúltimos a nivel mundial. Los resultados son muy pobres. Yo siempre digo: aquel maestro que se dedica con amor a su trabajo logra que el alumno sea crítico, dinamizador, protagonista, líder. Eso se logra, aunque no sea con todos los alumnos. Pero no tantos profesores nos involucramos seriamente en la tarea educativa y muchos criticamos el sueldo ínfimo que recibimos.

Delio: me viene a la mente que la educación es una herramienta que tenemos los docentes para cambiar la sociedad. La educación de nuestros niños depende mucho de la familia. Si no hay padres comprometidos con la educación de sus hijos no se va a lograr nada. Se trabaja con los alumnos como si fueran nuestros hijos: hay que desear que tengan un buen futuro, que sean buenas personas... pero cuando nos encontramos en el aula con casos muy diferentes (algunos no desayunan, padres separados...) todo eso influye en los resultados. Yo me siento feliz cuando veo a mi alumno que puede desarrollar una actividad. En mi grupo actual al inicio no podían charlar y participar, en este momento todos participan.

Mirta: hay docentes que son conscientes de la profesión elegida. Tratamos de dar lo mejor para nuestros estudiantes. Qué pasa con aquellos docentes que esta noble carrera no la ven como una posibilidad para ayudar a nuestros niños, sino que se busca una posición económica. Muchos profesores que van a la zona rural, muchas veces trabajan 10 o 15 días al mes, como mucho 20. ¿Qué aprenden esos estudiantes? Como docente, esta situación me molesta y me da mucha pena por estos niños. Digo esto porque yo me eduqué en la zona rural y no es lo mismo lo que se recibe ahí que en la ciudad. Quisiera pedir a mis colegas de la zona rural que tomen conciencia de esta situación, pues para algo han escogido esta noble carrera de la educación de nuestros niños. En ello nos va el futuro de nuestros niños y de nuestra sociedad.

Quizá los niños y los ancianos sean los sectores sociales más vulnerables de la selva. ¿Se está haciendo lo suficiente por defender sus derechos y activar sus obligaciones? ¿Se podría hacer algo más?

Mercedes: reconozco que los niños son muy vulnerables. Muchos de ellos se dedican al trabajo: es fácil encontrar algunos de ellos con 6 o 7 años dedicados a cargar maletas cuando no tienen colegio y, en vez de trabajar, deberían estar estudiando. Se da otra situación: los padres se han de llevar a sus hijos a los sembríos por cuestiones económicas. Estos sembríos se ubican lejos de la ciudad, y los niños se dedican a sembrar y a cosechar el arroz, por ejemplo, lo que supone abandonar las clases para ayudar a sus padres. Los ancianos también están siendo olvidados, pero hay un aporte importante que rescatar gracias a la Iglesia, quien está dando alimentos a fin de mes y también hay una preocupación por la salud. Quizá sea poco lo que se hace pero es valioso. Pero falta un compromiso mayor de las autoridades y de todos nosotros para ver qué más se puede hacer por los niños y los ancianos y no quedarnos en los problemas sino qué alternativas pueden haber para que los niños, por ejemplo, puedan realizar sus estudios, pues muchos trabajan en sus casas y en otros casos, los padres son quienes los envían a la calle a pedir dinero.

Manuel: creo que la misión franciscana está trabajando con niños y ancianos. Estas actividades y acciones las tenemos presentes en el grupo coordinador de la parroquia y al final de curso hacemos unas actividades con el sentido de llevarles si quiera un poco de alegría, que la tienen. Me pregunto también: ¿cuándo se ha visto que el gobierno local se interese por los niños?, ¿cuándo se ha visto que les interese esto a las autoridades políticas? Pero la misión franciscana está involucrada en todos los campos: en la educación, ¿cuántas estructuras tiene la misión franciscana? Más que el estado. Miren: la obra del colegio que está haciendo el estado (Colegio María Inmaculada) está presupuestada en unos 10 millones de soles. Con 10 millones, ¿cuántas estructuras locales haría el Vicario si le diesen ese dinero?  Y eso ¿por qué?, pues porque lo maneja conscientemente. En la obra que realizó recientemente en el Colegio Padre Agustín López Pardo, el Vicario hizo con 120.000 soles lo que al estado le hubiera costado al menos unos 2 millones de soles: una sala, un comedor, cocina, cinco aulas, ha aligerado la infraestructura, ha colocado tanques de agua... Y ante esto, las personas nos tapamos la vista.

Jarith: es cierto que los ancianos y niños viven una realidad de marginación. Por eso digo que hay realidades muy diferentes en función de los pueblos. Hace unos tres años hubo pueblos que sufrieron inundaciones y algunas familias vinieron a vivir en la parte más alta de la ciudad de Requena. Se puede ver cómo hay un incremento de niños en las aulas (30-35 niños maneja un docente), y se puede ver al niño cuando sufre las carencias materiales o también de afecto. Hace como dos años he tenido la experiencia de tratar un caso de violación de un padrastro hacia una niña. Nos quedamos impotentes de no poder hacer nada por la gran coacción que sufría la niña y no habló nada. Uno se queda con ganas de hacer cosas pero no se puede, porque la justicia pide que hable el niño para que haya pruebas y al final no se hizo nada, excepto la denuncia. Desde ese punto de vista uno ve sufrir al niño, y se nota que muchos no dicen nada. Incluso profesores tienen esa tendencia a ser mañoso (pervertido) con sus alumnos por una nota, y eso se vive de manera silenciosa. En cualquier caso, el niño sufre, porque es vulnerable a esas cosas. Sobre los ancianos, se ven pocos pero se sabe que viven en pleno abandono: viven fuera, se mantienen solos... Había una señora que se acercaba a las bodegas (tiendas) a pedir cosas y descubrimos que la señora tenía familia, pero no le hacían caso. Incluso tenía un hijo en la casa que la manipulaba: vivía borracho en la casa y la enviaba a pedir, incluso la llegaba a maltratar. Estas realidades se dan.

Durante la conversación

Juan Luis: los niños y los ancianos aquí, en nuestro Requena, viven en total abandono. Lo digo porque cuando camino por la calle me encuentro con situaciones de mendicidad. Hay niños que, como decía el profesor Delio, se inician en el mundo de la prostitución. Hay ancianos alcohólicos, abandonados, viviendo en absoluta pobreza, sufriendo enfermedades, y nadie los mira, nadie los ve, nadie les da importancia. Aquí quiero valorar muy alto lo que hace la Iglesia y Cáritas. Desde que se constató esta realidad, porque a ellos acuden estos ancianitos a pedirles ayuda, han creado un programa de atención a los ancianitos, donde una vez por mes vienen a la misión y les atienden con productos. Y también aprovechan para asearse, para cortar el pelo, la barba, bañarles, lavarles, les dan también su ropita, su medicina y su atención médica. Este asunto no le interesa a ninguna autoridad política, sin embargo, al obispo sí, y esta acción que él hace es envidiable. Esta es una realidad que poco a poco está penetrando en Requena. Los cargueros de las embarcaciones que llegan a Requena son los niños, y nadie dice nada. ¡Tenemos que hacer algo! ¡Tenemos que ayudar a nuestra Iglesia!

Delio: los niños y ancianos son vulnerables en lo que está pasando en nuestra realidad, en el sentido de que en Requena los niños se dedican a trabajar. Algunos niños de 11-12 años también se les ve en las discotecas a las tres de la mañana y son presa fácil para la prostitución. En la zona donde vivo hay una discoteca detrás de mi casa y veo pasar gritando por la noche a estos adolescentes y la pregunta que me hago es: ¿qué estamos haciendo los padres? ¿dónde están? Ahora también es costumbre por la zona del mercado pedir plata. Estos son niños que no van a la escuela y se les ve vendiendo periódicos, y le pregunté a uno de ellos: ¿cuánto ganas? Su respuesta era: por cada periódico me dan 30 céntimos de sol, de este modo trato de llevar algo a casa, siquiera un kilo de arroz -me decía-. Respecto a los ancianos, quizá son los más olvidados que hay. Hace unos días, cuando estábamos terminando las clases, fui a alquilar un espacio para mis alumnos y me encontré con un anciano que vive con su señora, anciana también. Ambos están enfermos y les pregunté si los visitaba alguien. Su respuesta era negativa y me decía que de vez en cuando vienen y le dan una platita y ya está. Son los más vulnerables, pero el estado no llega a todo, el estado tiene le programa pensión 65, y cuando les pagan cada dos meses se ven cantidad de ancianos que no sé de donde salen, pero se les ve, como caminan, les traen en sillas de ruedas, les traen cargando, en carros... son ellos los que están olvidados y algo hay que hacer, tal como decía la compañera Mercedes. El Vicariato está llegando a través del programa con los ancianos, pero también con los niños a quienes dan alimentos.

Mirta: en realidad se ve mucha marginación hacia los niños; no únicamente por la situación económica, es decir, que por llenarse el estómago andan pidiendo por las calles; sino también por falta de cariño de sus padres, porque hay muchísimas familias disfuncionales que por el hecho de ser así, les falta ese afecto, ese cariño, ese amor de padres, y por muchas razones se van por otros caminos equivocados. Es una pobreza que se ve en nuestra ciudad. En cuando a los ancianos, también viven marginados y no solo en el aspecto económico, pues muchas veces los hijos pueden dar sus víveres o su platita, pero ese afecto, esa atención, ese cariño que el padre necesita no se ve en nuestro medio, y esa es nuestra realidad acá, en muchas familias, en muchos ancianos.